Somos la generación perfectamente egoísta.

Es la primera vez que tengo un tema en la cabeza pero no se como plasmarlo en letras, por ende no aseguro mucho de lo que vaya a escribir aquí.

A lo largo de los años, meses y días he podrido sacar algunas –muy pocas y obvias– conclusiones acerca de la generación de la que hago parte y la que muchos han llamado “millennials”.Se conocen como millenials los nacidos entre 1980 y el 2000, le seguimos a la generación X y somos conocidos por ser la generación del milenio, los que somos capaces de cambiar el mundo si nos lo proponemos o destruirlo también si queremos. Somos una generación independiente, soñadora, capaces de viajar a la hora siguiente si se nos pega la gana, nos gusta estudiar y a la mayoría conocer de distintos temas que le permitan llegar a ser “intelectuales”, nos caracterizamos por tener esas amplias ganas de llegar alto, ser reconocidos en muchas ocasiones y que la gran mayoría tenga los ojos puestos en nosotros (por eso vemos el tan llamado caso de los influencers). Pero como todo no es perfecto y la perfección es una simple utopía subjetiva los millennials nos caracterizamos por llevar nuestro individualismo a distintos planos extremos de nuestra vida lo que nos lleva a ser una de las generaciones más egoístas.

largeSi nos ponemos a pensar, hoy en día casi nadie quiere una relación formada con otra persona (por nuestro propio individualismo y proteccionismo a nuestro ser), escuchamos miles de términos como cuentos, vaciles, “estamos saliendo”, etc que simplemente significan “en estos momentos no tengo tiempo para gastar mis energías en nadie, mucho menos en ti”. Somos la generación que no quiere luchar por otra persona, que quiere compartir momentos con alguien pero no gastar tiempo con –ese– alguien. Nos gustaría mostrar por redes sociales lo felices que somos al lado de una persona que a la larga no sabemos si guerrear por ella. Nos gusta alargar todo lo que nos genere compromiso, somos cobardes para decir lo que realmente pensamos y sobre todo somos cobardes para sentir, algunos viven en una competencia constante sobre quién se enamora de último, ya que para muchos enamorarse de primero es símbolo de debilidad (lo cual pienso que es realmente estúpido ya que no hay nada más emocionante que estar enamorados), los sentimientos pasan a un segundo plano en donde simplemente estaban aburridos de la soledad y salen con alguien sin comprometer nada más que el físico con esa persona porque ¿para qué gastar tiempo en algo momentáneo?. Queremos compañía pero no luchamos por una, nos gusta lo fácil en el plano emocional, luchar por alguien muy difícilmente esta en nuestro vocabulario, nos da miedo abrirnos y sentir que otra persona diferente a nosotros es capaz de movernos internamente. Nos olvidamos que el amor existe, y no el large-2amor de los libros o el de las películas, sino ese que nos permite y nos da unas ganas inevitables de hacer al otro mejor persona y apoyarlo en cualquier cosa, ese amor que todavía puede hacer vibrar cualquier momento; nos olvidamos que la otra persona también es energía y puede compartirla con nosotros, que la vida se trata de compartir con alguien un vino, un café, una tarde, sexo, sentimientos, seguridad y confianza. Nuestro individualismo nos lleva a que desvaloremos las cosas y las personas que de verdad tienen valor, nuestro egoísmo emocional nos lleva a alejarnos de personas que le hacían mucho bien a nuestra vida, nuestra cobardía nos lleva a esconder sentimientos que no deberían estar escondidos por miedo a la respuesta del otro (si te gusta alguien dile y si no también hazlo porque nadie merece pensar que está en tu mismo plano cuando no es así). Obviamente habrán momentos donde no nos podremos olvidar de lo que valemos y que decir adiós también es sano cuando la otra persona no le está aportando nada a nuestra vida. La clave de todo es el equilibrio, es decir no olvidarnos de nosotros mismos pero tampoco dejar de ser humano con el otro, pensando dos veces antes de actuar ya que al igual que nosotros la otra persona también siente.

Por eso si dejamos de ser unos individualistas extremos seríamos sin duda la generación perfecta.

Instragram: @guerramariav

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Imágenes tomadas de weheartit.com

Salmón con cúrcuma en cama de aguacate y sopa de tomate con rúgula (rúcula)

Hola otra vez! Para nadie es un secreto que el arte de cocinar es muy importante y representa una actividad muy relajante para mi, especialmente porque me encantan los colores que la cocina muestra cada vez que vamos a preparar un plato, cabe aclarar que soy totalmente una “cocinera” aficionada, podemos ver morados, rojos, verdes, amarillos, colores que sólo me llevan a pensar en la felicidad. Y ni hablemos de los olores y sensaciones que podemos sentir dentro de una cocina.

Soy partidaria y amante de casi todas las comidas -Casi porque aún no he probado todo en el mundo- por esta razón trataré de compartirles recetas que yo misma haga en mi hogar para que puedan hacerlas y disfrutar también!

En el día de hoy y para comenzar traigo una receta que aparte de ser saludable es muy muy deliciosa y sobre todo fácil. Salmón con cúrcuma en cama de aguacate y sopa de tomate con rúgula. Lastimosamente sólo tome foto del resultado final, pero prometo la próxima vez -si les llega a gustar esta idea de las recetas- tomar fotos del paso a paso.

¡Empecémos!

Ingredientes:

Para el salmón

  • 200 gr de filete de salmón con piel
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto
  • 1 cucharada de cúrcuma

Para la cama de aguacate

  • Medio aguacate
  • Media cebolla roja (morada)
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto
  • Media tapa de limón

Para la sopa de tomate

  • 3 tomates medianos con piel
  • 2 dientes de ajo
  • Cebollín chino
  • Cebolla verde
  • Comino
  • Sal al gusto
  • 1 puñado de cilantro picado
  • Rúgula (rúcula)

 

Preparación:

Para preparar el salmón es muy importante que esté fresco, es decir que no emane un olor muy concentrado de pescado. Antes de llevarlo al sartén yo lo coloqué en un bowl con sal pimienta y la cúrcuma nada más; luego de esto procedí a sobarlo con mis manos para incorporar estos ingredientes y así llevarlo al sartén que este bien caliente y sin aceite ya que recordemos que este pescado es rico en omega-3 y en vitaminas tales como B2. B3, B6, B9 y la B12 lo que nos proporciona un sin fin de propiedades nutritivas y saludables con nuestro cuerpo. Luego de colocarlo al fuego (lento) lo vamos volteando cada 2 minutos dependiendo del grosor y el término que queramos así lo vamos intercalando. Pueden agregarle al final finas hierbas antes de retirarlo del fuego.

Para la cama de aguacate utilicé sencillamente medio aguacate o menos para hacer una especie de “pure” con el, utilizando la cebolla partida en cuadritos muy pequeños, la sal, la pimienta y el limón al gusto.

Para la sopa de tomate coloque los 3 tomates medianos con su piel a hervir junto con la cebolla verde o de verdeo, el ajo y la sal. Cuando empezó a hervir y me di cuenta que el mismo tomate estaba separándose de su piel, decidí apagar el fuego y proceder a licuar los ingredientes; luego de esto llevamos al fuego de nuevo y agregamos el cebollín chino, el comino y el cilantro al gusto, dejamos hervir, retiramos del fuego, servimos y procedemos a agregar la rúgula en la sopa (La contextura depende de la cantidad de agua que se le agregue y eso está en el gusto de cada quien).

Servimos y ¡a disfrutar nuestro almuerzo!

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Espero que les guste, dejen un comentario si quieren más recetas y qué tal les pareció esta.

¿Nos olvidamos del otro?

A lo largo de lo poco que llevo de vida he llegado muchas veces a la conclusión que lastimosamente el ser humano está definido por sus intereses individuales sin interesarle lo que esto le pueda causar a los demás. Nos olvidamos de mirar al otro como un ser igual a nosotros, no somos tolerantes con el dolor ajeno y mucho menos existe la tan llamada “sensibilidad por el otro”, nos interesa cero lo que pueda tener la otra persona, es decir que si tenemos un altercado no nos detenemos por un momento a pensar por qué la otra persona responde de este modo, qué le pudo haber pasado o qué lo llevó a responder así. Nos preocupa tanto nuestro propio bienestar que nos olvidamos del sentimiento ajeno, los que nos lleva a ser seres inertes, “fríos de corazón” o “sin sentimientos” (aunque últimamente leo mucho en redes sociales que muchos se enorgullecen de no tene
r sentimientos, lo que me parece realmente estúpido e indignante).

Tenemos que aprender a cubrirnos las espaldas, a entender que así como nosotros tenemos días malos nuestro par también los puede tener, así como nosotros sufrimos o nos duele algo la otra persona también puede sentir, puede sufrir y puede llorar. Tenemos que aprender a dar amor, sin importar
a quien, cualquiera es merecedor de una sonrisa o de un simple “buenos días” que créanme puede cambiar totalmente el día de una persona
.

Dejemos de querer ser los protagonistas y centros del mundo, un mundo donde vivimos más de 7 billones de habitantes y que muy difícilmente uno alcanzará a serlo. Luchemos por cumplir sueños y metas (no he dicho que esto sea un pecado) pero no intentemos pisotear a todo el que veamos durante el camino, este es bastante largo y tiene muchas curva donde hoy sabemos que estamos aquí, pero ¿y mañana?.

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